La decisión acerca de la horizontalidad de la estructura del centro de asistencia primaria tuvo como motivo la voluntad de singularizar al edificio dentro del entorno urbano en el que sería ubicado, definido por la presencia de bloques de viviendas con una altura de seis plantas, generando en el contexto un equilibrio dinámico entre tejido y pieza arquitectónica. Esta horizontalidad permite, por otro lado, reducir la necesidad del uso de escaleras y ascensores para pacientes y empleados del centro y, asimismo, aprovechar las vistas sobre el mar y sobre la zona verde situadas frente a la entrada del edificio, aspectos que revertirían positivamente en la calidad de funcionamiento que éste proporcionaría a sus usuarios. La organización espacial del centro se establece atendiendo a la necesidad de diferenciar los puntos de acceso al centro desde la vía circulatoria dominante así como la de crear áreas bien diferenciadas que simultáneamente debe ofrecer servicio a distintas funciones y usuarios.
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