Se consideró fundamental establecer un diálogo entre la nueva construcción y el edificio histórico, a través de la presencia de dos edificios autónomos que se complementaran para formar una entidad íntegra que actuaría como gran centro cultural para la ciudad. El proyecto no pretendía ni mimetizar la piedra del siglo XVI, ni competir con el antiguo hospital para hacer del nuevo edificio el único protagonista del conjunto. La gran sala polivalente está planteada como cuerpo exento que ofrece un fácil acceso a y libertad de movimient. En la azotea de la sala se creó una plaza con vistas a la ciudad y al antiguo hospital. El restaurante-cafetería así como las salas de reuniones y de servicios se ubicaron en este mismo nivel. En el medio se halla un escenario cuyo punto de referencia es una enorme pantalla que actúa simultáneamente como elemento divisorio y de lucernario de la sala del nivel inferior, además de panel informativo de las actividades del centro.
|